Si alguien nos hablara de un accidente catastrófico, es muy probable que pensemos en un avión cayendo, lleno de pasajeros, y no en un automóvil chocando contra otro. Y si nos dicen que pensemos en el animal que más muertes humanas causa en un año, tal vez se nos pasara por la mente un tiburón o una serpiente, y no un mosquito. Y sin embargo, casi nunca suceden accidentes aéreos, comparados con los miles y miles de accidentes mortales causados por automóviles; y los mosquitos causan muchísimas más muertes en un año que los tiburones o las serpientes. A causa de este “atajo” de nuestro cerebro, tendemos a obviar los datos más relevantes y nos quedamos con los datos más impactantes. Cuando buscamos en nuestro almacén de información, la que suele estar más disponible para nosotros no es la más cierta, sino la más escandalosa. Este sesgo se llama “heurística de disponibilidad” y el antídoto podría ser un poco de pensamiento crítico.

Juan Carlos Gómez, SP.